Cómo ser más sociable

Un persona que considero un ejemplo vivo de cómo ser más sociable, y una de las que más admiro por su capacidad de sociabilizar, es mi mamá. Habla con quien se encuentre cerca de ella, y en cualquier lugar. Creo que si se topara con una persona muda, también platicaría con ella, aunque no hable y sólo escuche. Donde sea que vaya, siempre hace amistad. Cuando la llevo a consultar, mientras espera para que la atienda el doctor, hace amistad con quien se encuentre a su lado.  No veo que tenga pena o miedo a hablar, sin embargo, tiene un pequeño problema. Ella habla con todos, como si todos fueran similares en personalidad, estrato social, en intelecto y en emociones. Es decir, ella puede hablar con un rico, como si estuviera hablando con un pobre, con una persona culta, como si estuviera hablando con una que no sabe mucho. Esto hace que a veces NO entre en una buena sintonía con las personas, ya que cada una es diferente, y no deberían ser tratadas, en cuestiones de conversación, por igual.

Ser sociable te trae más amigos

Debido a que ella es sociable, no le importa si donde va no conoce a nadie, no le causa ansiedad, porque enseguida hace nuevas amistades. La he visto, incluso, platicar por casi una hora con una persona a quien no conocía, de tal manera, que si las vieras, podrías decir que son amigas de años. Yo he aprendido mucho de esto.

No ser sociable te limita

Por otra parte, en una ocasión, unos amigos fueron a una empresa a solicitar un tiempo para hablar con los encargados, para llevar a cabo un trabajo de investigación que les habían marcado en la escuela. Ellos eran tres, llegaron, y ninguno de ellos quería hablar con el vigilante para explicarle a qué fueron. Tenían pena, tenían una especie de temor, como si el vigilante fuera el accionista mayoritario de la empresa y los fuera a rechazar. Estuvieron tirándose la responsabilidad de hablar, hasta que uno de ellos se atrevió. ¿Por qué ellos pueden hablar muy fácilmente entre sí? ¿Por qué ellos pueden pedirles cosas a sus padres, pero no solicitar un permiso a un vigilante? ¿Por qué pueden comunicarse fácilmente con sus maestros, pero no son capaces de entablar un diálogo con un empleado? Puede ser por varios motivos: no son seguros de sí mismos, se intimidan al estar en un corporativo, aunque la persona con quien hablarán sea el vigilante, se sienten poca cosa ante una empresa que mueve mucho dinero, pero, principalmente, porque NO son muy sociables.

El beneficio de ser sociable

Todas las personas pueden platicar cómodamente, con seguridad y sin pena, con los amigos y familiares. Pero, ¿qué caso tiene ser sociable con quienes ya conoces? El mejor beneficio de la sociabilización es poder abrir canales de comunicación con gente desconocida, es la capacidad de hacer nuevas amistades, entablar conversaciones con personas sin sentir miedo al rechazo. A estas alturas, en la sociedad en la que vivimos es sumamente necesario comunicarnos con personas, conocidas y desconocidas, lo que ha hecho que la capacidad de ser sociable se haya hecho más necesaria. Sobre todo, porque todos tenemos algo que vender, y para vender, hay que sociabilizar y tratar de caerle bien al potencial cliente. Y digo que todos tenemos que vender, porque así es, aunque no necesariamente hagamos una transacción comercial. Por ejemplo, el que busca trabajo quiere vender su tiempo, el que enamora a una persona del sexo opuesto se vende así mismo, el que pide permiso, vende idea de que necesita ir a tal lugar, y de que debe serle otorgado el permiso, y mientras más hábil seas para la sociabilización, más fácil podrás lograr lo que deseas.

La sociabilidad innata

Sin embargo, no para todos es fácil ser sociable. Hay personas que desde que nacieron han sido muy sociables, muy amigables, muy platicadoras, muy risueñas, muy agradables, etc., y esto lo traen porque en su estructura cerebral y genética ya están diseñadas para ser así. De la misma manera, hay personas que desde que nacen son muy calladas, muy reservadas, muy tímidas, muy serias, de pocas palabras, etc. Así que, en parte, nuestra capacidad de sociabilizar viene preestablecida desde que nacemos. Desafortunadamente, no todos nacieron predeterminados para la sociabilización, y en el medio en que vivimos actualmente cada vez parece ser más necesario sociabilizar, ya hasta se crearon redes sociales por internet. Pero, por otra parte, afortunadamente cualquier persona puede ser sociable, sólo es cuestión de aprender algunas cosas.

Tómale gusto a la gente

Lo primero que tienes que entender muy bien, para que seas más sociable casi sin esfuerzo, es que la gente es interesante. Tienes que tomarles el gusto a las personas, porque cuando logres esto, ya no verás la sociabilización como un esfuerzo, sino como algo que te gusta, que te causa placer, que te divierte. Tienes que meterte la idea, de que cada persona es un mundo maravilloso por conocer, cada persona está llena de experiencias únicas, cada persona es como un territorio diferente al tuyo, interesante y digno de ser explorado. A mí me gustan mucho los autos, las computadoras, los teléfonos móviles, todos ellos se me hacen muy interesante, pero tienen un gran defecto: son cosas inanimadas, cosas sin vida, cosas que no piensan ni expresan emociones. En cambio, las personas son seres vivos, seres interesantes que pueden hablar, pensar y expresar sus emociones, esto las hace mucho más interesantes.

Mantén la mirada siempre firme y segura

También tienes que aprender a mantener la mirada, ver hacia los ojos a las personas. Algo que me da risa, que me divierte y que se me hace interesante, es que cuando voy caminando por una calle, y frente a mí viene otra persona, ambos entramos en un campo de “batalla” de miradas, y cada uno trata evitar la mirada del otro. Pero, en ocasiones, la persona que viene al frente parece  retar para competir y ver quién es el primero en bajar la vista. Esto se pone más interesante cuando la persona es del sexo opuesto. Un día fui a una clínica a ver a un doctor, me retiré y comencé a caminar por el pasillo. En eso, una chica venía y cada vez nos acercábamos más, porque caminábamos en sentidos opuestos. Ella tenía la mirada levantada, y cuando estábamos a unos diez metros uno del otro, nuestras miradas se toparon y entramos en “una competencia de miradas”, para saber quién aguantaba más. Yo mantuve mi mirada hacia sus ojos, y ella la suya hacia los míos. Nos íbamos acercando más y cada uno tenía ganas de desviar la mirada, pero nos seguíamos viendo a los ojos. Seguimos caminando viéndonos con seguridad. Por cierto, esa chica se veía muy segura de sí misma. Al estar a unos dos metros, mientras nos mirábamos, nos sonreímos mutuamente al mismo tiempo, y ella me dijo “hola” con una hermosa sonrisa en su rostro; yo también le respondí diciéndole “hola” y seguimos avanzando. Éramos dos totalmente desconocidos, sin embargo, el hecho de habernos mirado creó un ambiente de “confianza”, al grado de que nos sonreímos y dijimos “hola”. En ningún momento nos detuvimos, pero fue algo muy interesante y divertido, porque sentí como si ella me hubiera retado a un juego de miradas, y podríamos decir que empatamos jaja. Por eso, algo muy importante es mantener siempre tu mirada firme y segura, esto te ayudará para ser más sociable

Trata a las personas, en lo posible, como si ya las conocieras

Otra cosa que resulta una buena técnica, es que trates a la persona como si ya la conocieras. Pero, tienes que analizarla primero. Te comentaba que el problema de mi mamá es que trataba a todos por igual, y no debe ser así. Si vas a sociabilizar con una persona menor que tú, no deberías tratarla como si fuera mayor, ni al revés. No puedes tratar a una persona de clase social alta, como si viviera en un barrio, tampoco a una que vive en un barrio, como si viviera en una mansión (aunque ambas sean iguales en cuestión de valor propio). Tienes que calibrarte y acoplarte lo más posible a su manera de ser. Cuando veas a la persona, y ya más o menos sepas cómo es, comienza a hablar como si ya la conocieras. Esto hace que automáticamente derribes las barreras antisociales y que esa persona también sienta en cierto grado que ya te conoce, aunque sea la primera vez que hablan. Esto hace que la sintonía surja casi de inmediato. Acuérdate del Rapport, hablé en otro tema de esto. Por ejemplo, en una ocasión fui a comprar un coche de medio uso, cuando llegué, estaba llegando otro comprador. Éramos dos compradores y un vendedor, los tres totalmente desconocidos, nadie conocía a nadie. La otra persona era de una edad similar a la mía. Como llegamos al mismo tiempo, el otro y yo, pues ambos revisábamos el auto y hacíamos preguntas al respecto. La diferencia fue que el otro comprador hablaba muy formal, tenía una cara muy seria, no hacía Rapport, y hablaba poco. En cambio, yo traté al vendedor como si ya lo conociera de tiempo, le preguntaba sobre el coche, y de cada respuesta que me daba trataba de hacer una pequeña conversación. Yo sonreía y ponía una cara amigable. ¿Qué crees que pasó? Que el vendedor comenzó a atenderme más a mí, ya había bajado su guardia, ya parecíamos amigos.  Tal vez tú te estés preguntando qué beneficio sacaba de esto, si yo no quería vender, quería comprar. Pues primero, el beneficio intrínseco que me da, es que me hace feliz tratar con la gente, y segundo, cuando yo le pidiera un buen descuento por el auto, ese vendedor iba a estar más predispuesto que si yo no hubiera entablado una breve amistad de manera rápida. Por eso digo, que algo que funciona muy bien para sociabilizar, es tratar a las personas como si ya las conocieras desde un tiempo, pero siempre cuidando en crear un buen Rapport, una buena sintonía. O sea, tienes que acoplarte al mapa mental y emocional de las personas, para que encajes bien en el canal de comunicación.

Mantén una personalidad alegre y sonriente

Y el último consejo que te doy, es que siempre mantengas una personalidad alegre, trata de sonreír. Ponte del lado contrario, y te darás cuenta que las personas que entablan una comunicación contigo, son más agradables si tienen cara de alegría, que si tienen cara de amargura; son más agradables si tiene una sonrisa en su boca, que si tiene una boca larga y tiesa; son más agradables si dicen bromas, que si se enojan por todo. Por eso, si tú quieres ser más sociable, tienes que ser más alegre, más sonriente y usar en sentido del humor. Con esto podrás ser más agradable a las personas.

Y ya para concluir, obviamente, para poder aplicar todo lo anterior, tienes que ser una persona que no tenga miedo a la gente, que no tema al rechazo, que no se sienta inferior, que no tenga baja autoestima, y todos estos aspectos los he tratado y trataré en otros temas. Ahora, prepárate, conviértete en más sociable, y disfruta de tus semejantes.

1 Comentario

  1. Everardo

    gracias por sus escritos nos ayudan a ser mejores personas, muy importante la comunicacion pero sobre todo con personas que viven solas y o de la tercera edad. gracias.
    saludos

    Responder

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